JAVIER GIL UNIFICA A ALTAMIRA y EL TRIENIO PERDIDO
La falta de liderazgo político que se vive en el municipio de Altamira, gracias a los desaciertos, falta de visión y sensibilidad política de quien recibió la estafeta del tricolor para gobernar y con ella, hacer historia y cambiar el rumbo de la administración pública municipal se ha hecho latente conforme pasa el tiempo y termina el trienio 2008-2010.
Y es que, sin sopesar la responsabilidad política e histórica que recibía en su momento, el último día del 2007, al ser investido como Presidente Municipal de Altamira, Francisco Javier Martin Gil Ortiz, recibía también el liderazgo del tricolor.
En ese momento, como ahora, Altamira necesitaba un líder fuerte, vigoroso, de decisiones rápidas y preciso en sus acciones, , fuera quien fuera, que enfrentara la insatisfacción generada por años de cacicazgo, de adalides fatuos.
Liderazgo que lamentablemente le quedo grande, muy grande. La confianza y la fe de una generación de nuevos políticos, de políticos jóvenes altamirenses , no todos nativos del lugar, pero si con el corazón y las raíces ya firmes en este terruño, que vieron la oportunidad de que se dibujara un nuevo horizonte para Altamira, pero se fue desgastando por la falta de entrega y vocación.
El caos que dejo crecer en torno a su figura, las pasiones y ambiciones que se han desbordado y exacerbado. Y él, como “Jefe Político” da tumbos de ciego, buscando eternizarse en el trono, en el poder, cuando nunca lo supo ejercer, cuando le hizo falta la sabiduría dialéctica.
Se le olvido que para cosechar hay que sembrar, pero no solamente eso, hay que cuidar los sembradíos, abonar la tierra, regarla diariamente, cuidadosamente, atentamente, para poder cultivar deliciosos frutos; frutos que gustosos se dan, se ofrecen, se prodigan como producto del esfuerzo y dedicación, pero no es asi.
Cierto que él fue favorecido por la gracia de Dios y de su encumbrado pariente, lo que le ayudo de manera decidida en su ascenso, pero a él se le olvido hacer la tarea y levito, levito, levito al grado tal que se enredado en su pita, escucho el canto de las sirenas que lo adularon, lo adoraron y rindieron pleitesía y aun le siguen rindiendo, aunque también lo traicionen, ya que se sentía el rey, el ungido, el que todo lo puede, hasta ser el próximo gobernador…
Rodeado de zánganos aduladores, dejándose envolver con los dulces deleites que obnubilaron sus sentidos convirtiéndolo en un tirano sin pudor ni templanza….
Decepción de decepciones, frustración y desencanto porque el tiempo se va y con él, se lleva el poder que no se supo ganar y mucho menos merecer, y que si bien es cierto le genero pingues ganancias y por un tiempo le seguirá redituando ante su favorable postura, ya se le acabo en cierta forma el apoyo divino, quedando huérfano y a la deriva, con un ego exacerbado y una cuenta regresiva que le cobrara la factura.
Si, a pesar de todo los priistas altamirenses tendrán que alinearse a sus caprichos aun, hasta el 4 de julio en que la cruda realidad lo verá derrumbarse en caída libre si es que no se quita la venda de los ojos, -aun es tiempo- y se siente infalible y eterno, porque lo único que ha logrado es unificar a los miles de altamirenses si, cierto, unificarlos como nunca, PERO EN SU CONTRA.
Basta con salir a las calles y preguntar, hasta los más reacios detractores del régimen anterior, de quienes ansiosos buscaron y pugnaron por el cambio, buscando derrotar el cacicazgo, al nepotismo, a la barbarie callejera, a los rellenos insustentables, a la depredación ambiental… pero resulto peor el remedio que la enfermedad…