Eugenio Hernández Flores ejerciendo una de sus atribuciones ha nombrado a Hugo Andrés Araujo de la Torre como sustituto de Antonio Martinez Torres en la Secretaria General de Gobierno. Atribución que deviene porque, los tamaulipecos, en un proceso de elecciones democrático le confirió el cargo de gobernador. Igualmente hace Arturo Diez al nombrar al nuevo jefe policiaco.
La democracia existe. La Constitución Política del país, como de la entidad, determinan que por medio de la democracia elegimos a nuestros gobernantes. La cuestión es que, durante mucho tiempo, los mexicanos tuvieron la certeza de que no existía, precisamente por una cultura del fraude, por las prácticas antidemocráticas de los partidos políticos.
Hoy existe la democracia y además con adjetivos. Alonso Lujambio, quien fuera Consejero Electoral en el IFE, titular del Instituto Federal del Acceso a la Información Pública y hoy Secretario de Educación Pública, no tuvo empacho en calificarla de “tonta”. Todo porque, dice, los candidatos no siempre son los mejores.
Agustín de la Huerta Mejía, panista y representante de la SEP en la entidad, no corrige a su jefe, pero tiene otra versión de la democracia: es infantil, dice, porque nació hace 9 años en México. Y, por lo visto, en su partido ni siquiera la conocen: Cesar Nava, el líder nacional, no deja a los tamaulipecos que democráticamente elijan a sus candidatos. Ya Javier Garza de Coss no encuentra la puerta ni explicaciones para sus correligionarios… Nava no toma decisiones.
En más de un partido político, creo, debieran recordar las palabras sabias, irónicas de quien fuera líder, cacique pues, de los obreros en México; quien, refiriéndose en cierta ocasión al proyecto democrático de Carlos Sansores Pérez, explico: es tan transparente la democracia que no se ve. Efectivamente eso sucede en partidos políticos, como el PAN y el PRD, que exigen procesos y prácticas políticas al gobierno y al PRI: no se ve que en sus procesos haya democracia.
En la práctica la democracia es formal. Los gobernantes, los líderes políticos, los que tienen en sus manos ejercicio del poder público se ajustan a las reglas del juego democrático; y siempre buscan, con procesos de simulación, imponer sus decisiones. Por eso hay democracia dirigida. Por eso, ya Oscar Almaraz Smer esta convertido en la propuesta priista para una de las diputaciones locales por Victoria. Por una decisión política de quien puede hacerlo, que validan los sectores y estructuras de su partido.
La democracia, tonta o infantil, es el campo de batalla de los intereses políticos. Quienes dominan, que tienen más poder, imponen sus decisiones. Bien decía Carlos Marx: la política es una relación de fuerza. Coyuntura que valida la expresión de que en política: no entras, te meten; no te sales, te sacan: los que pueden, los que tienen fuerza, los que deciden.